Cuánto cobrar la hora de trabajo
La cuenta de dividir el sueldo que querés por las horas del mes garantiza perder plata. Esta es la cuenta que sí cierra, con un ejemplo completo.
En esta guía
El error de dividir el sueldo por 160
La cuenta que hace casi todo el mundo al empezar es esta: "quiero ganar tanto por mes, trabajo 160 horas, entonces mi hora vale tanto dividido 160". Es una cuenta que garantiza perder plata, y el motivo es simple: de esas 160 horas no facturás ni la mitad, y encima esa cuenta no contempla ningún costo del negocio.
Un empleado cobra por estar disponible. Un independiente cobra por producir. Son dos economías distintas y mezclarlas es la causa número uno de que alguien trabaje doce horas por día y no le cierren los números.
Horas trabajadas contra horas facturables
Una hora facturable es una hora que aparece en un presupuesto y que alguien paga. El resto del tiempo existe, es necesario y no lo paga nadie de forma directa: ir a ver la obra, hacer el presupuesto, ir a comprar materiales, cargar y descargar la camioneta, atender mensajes, perseguir a un cliente que no paga, ordenar el taller, hacer los trámites.
En los oficios, la proporción real de horas facturables suele caer entre el 50 % y el 65 % del tiempo total de trabajo. Quien está muy organizado y trabaja con obras grandes y seguidas llega al 70 %. Quien hace muchos trabajos chicos y dispersos puede estar en el 45 %, porque cada trabajo chico arrastra su propio viaje, su propia compra y su propio presupuesto.
Antes de aceptar un porcentaje teórico, anotá durante una semana, en el celular, dos números por día: horas que estuviste laburando en total y horas que efectivamente estuviste en una obra que alguien paga. Al final de la semana dividí. El resultado te va a sorprender y es el número más importante de tu negocio.
Los costos que casi nadie suma
La hora tiene que cubrir tres cosas: lo que querés ganar, lo que cuesta sostener el negocio y lo que se le va al Estado y a la previsión. Los costos que más se olvidan son estos:
- Herramienta. No el precio de compra, sino el desgaste. Una amoladora que costó cierta suma y dura tres años tiene un costo mensual: el precio dividido 36. Sumá todas y vas a ver que no es despreciable.
- Vehículo. Combustible, seguro, patente, service, cubiertas y la depreciación. Si usás la camioneta para trabajar, la camioneta es un costo del trabajo.
- Teléfono y datos. Es tu oficina.
- Ropa de trabajo y elementos de protección. Se consumen.
- Consumibles que no facturás. Mechas, discos de corte, cinta, silicona, tornillería suelta, bolsas. Solos no valen nada; juntos son un rubro.
- Aportes y obligaciones. Lo que te corresponda según tu situación. No es opcional y no se descubre en diciembre.
- Seguro de responsabilidad civil, si trabajás en propiedad ajena o en consorcios.
- Vacaciones, feriados y enfermedad. Nadie te los paga. Si querés tomarte tres semanas al año, esas semanas las financian las otras cuarenta y nueve.
- Los trabajos que salen mal. Volver a hacer algo por garantía es tiempo no cobrado. Es realista reservar un pequeño porcentaje para eso.
La cuenta, paso a paso
La estructura es siempre la misma, con cinco pasos:
- Definí el ingreso neto mensual que querés. No el mínimo para sobrevivir: el que hace que el oficio valga la pena.
- Sumá los costos fijos mensuales del negocio. Todo lo de la lista de arriba, mensualizado.
- Sumá los aportes y obligaciones que te correspondan.
- Calculá tus horas facturables por mes. Horas de trabajo reales por el porcentaje facturable que medisté.
- Dividí. (Ingreso deseado + costos fijos + obligaciones) ÷ horas facturables = tu hora.
Y después agregá un margen de seguridad. Ese resultado es el punto de equilibrio con ganancia deseada: si cobrás exactamente eso, cualquier imprevisto te lo come. Un 10 % a 20 % arriba es sentido común, no avaricia.
Un ejemplo completo
Los números son inventados y las proporciones son las que importan. Llamemos U a una unidad monetaria cualquiera.
| Concepto | Cálculo | Mensual (U) |
|---|---|---|
| Ingreso neto deseado | — | 800.000 |
| Vehículo (combustible, seguro, service, desgaste) | — | 180.000 |
| Herramienta (amortización) | — | 45.000 |
| Teléfono, datos, ropa, protección | — | 35.000 |
| Consumibles no facturados | — | 40.000 |
| Aportes y obligaciones | — | 120.000 |
| Reserva por garantías y retrabajos | 3 % del total | 37.000 |
| Total a cubrir | — | 1.257.000 |
Ahora las horas. Supongamos 9 horas por día, 22 días al mes: 198 horas de trabajo. Con un 58 % facturable quedan 115 horas facturables. Pero además querés tomarte tres semanas de vacaciones al año, así que el mes efectivo promedio no es 22 días sino algo cercano a 20: bajemos a 105 horas facturables.
1.257.000 ÷ 105 = 11.971 U por hora. Redondeando hacia arriba y sumando un 15 % de margen: 13.800 U por hora.
El mismo que hubiera dividido 800.000 por 198 horas habría llegado a 4.040 U. Menos de un tercio del número correcto. Esa brecha es exactamente la razón por la que tanta gente de oficio trabaja mucho y no junta nada.
Traslado, visitas y presupuestos no cobrados
Hay tres tiempos que conviene tratar aparte porque distorsionan mucho los trabajos chicos.
El traslado. Dos opciones honestas: incluirlo dentro del valor hora —y entonces tu hora es más cara para todos— o cobrarlo como ítem separado por zona. La segunda es más justa y más fácil de explicar: el cliente a diez cuadras no subsidia al de treinta kilómetros.
La visita para presupuestar. Si tu oficio requiere ir a ver, un cargo de visita que se descuenta del trabajo si te lo aprueban es una práctica cada vez más común y filtra a los que piden presupuestos por deporte. En trabajos muy chicos, directamente presupuestá por teléfono con fotos y aclarando que el precio se confirma en el lugar.
El mínimo de salida. Definí un importe mínimo por trabajo, equivalente a dos o tres horas. Ir a cambiar una canilla a veinte cuadras consume medio día real entre viaje, compra y ejecución. Si lo cobrás como media hora, ese trabajo lo estás pagando vos.
Cada cuánto revisar el número
En una economía estable, una vez por año. En una economía con inflación, cada tres meses como mucho, y conviene tener el cálculo armado en una planilla para que actualizarlo sea cuestión de cambiar cuatro celdas.
Tres señales de que tu hora quedó vieja: te aceptan todos los presupuestos sin discutir ni uno, terminás los meses sin poder reponer herramienta, o descubrís que estás cobrando lo mismo que hace ocho meses mientras el combustible subió. Las tres significan lo mismo.
Un detalle final: el valor hora es una herramienta interna, no un dato para el cliente. En el presupuesto va el precio del trabajo, no tu tarifa horaria. Mostrar la hora invita a discutir cuánto vas a tardar, que es una discusión que no te conviene tener.
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